martes, 6 de febrero de 2018

El toreo mas que un arte virtudes





‎Por/Edwin Ramírez Pinto‎

LAS VIRTUDES MORALES DEL TORERO

Torear no es sólo arriesgar el cuerpo o ejercer su inteligencia. Es también demostrar virtudes morales que se deducen del acto taurómaco. Es ilustrar cinco o seis grandes virtudes. El toreo no es solamente una técnica, ni un arte, sino también una suerte de "arte de vivir" que requiere que se actúe siempre respetando algunos de los grandes principios morales.
Para ser torero, o mejor, para merecer ese título: hay que combatir a un animal naturalmente
peligroso, lo que exige valor y sangre fría. Hay que afrontarlo en público, sin perderle la cara, lo que exige caballerosidad y dignidad. Hay que dominarlo, lo que exige antes que nada, el dominio de sí mismo, del cuerpo, de las reacciones instintivas y de las emociones incontroladas. Hay que matar, también, a ese adversario, lo que sólo se justifica si, para hacerlo, se pone la propia vida en juego: esto supone lealtad para con el adversario y total sinceridad en relación con su propio compromiso físico y moral.
Finalmente hay que saber ser solidario con los compañeros ante el peligro, lo que exige, una vez más, sacrificio de su propia persona, aún a riesgo de su vida. ¿No es el Torero con mayúsculas un auténtico ejemplo de lo que queríamos poder hacer y un verdadero modelo de los que nos gustaría poder ser?




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